En realidad, iba a criticarlo en una red social de lectores donde estoy registrada hace tiempo, pero me da error y no puedo quedarme con las ganas de despotricar sobre el tema.
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| He aquí a la autora |
Bueno, la novela en cuestión es la archi-conocida y archi-recomendada "Cincuenta Sombras de Grey" de Erika L. James. No sé qué le sucede a esta mujer. He leído un poco sobre su biografía/trayectoria profesional, y me sorprendió ver que, en contra de lo que creía, no era una ama de casa con carrera universitaria, que había dejado de lado su vocación por criar una familia, sumergiéndose en una vida monótona y común entre cazuelas, cuyo marido es un buenazo que curra como un perro y la trata como una reina. Al contrario, es una señora ejecutiva del mundo televisivo (Uau, como diría en su libro). Eso sí, su auténtica vocación de escritora de novelas llegó tras leer el exitazo de "Crepúsculo" (¡Ahí está el meollo!).
A pesar de todo, sé que hay gente dispuesta a leerlo (como yo, por desgracia), ya que asombra la cantidad de personas con cierta credibilidad literaria que lo van recomendando alegremente. Y como no me gusta ser una destroza-argumentos revelando los contenidos sustanciosos de la novela (que son bastante pocos, por cierto), ceñiré mis crítica desvelando, únicamente, lo que cualquiera puede leer en la sinopsis del libro.
Es por todos sabido que se trata de una novela erótica, donde se reflejan los más oscuros deseos de una mujer (la autora) en la crisis de los 40. Pero la protagonista del libro sólo tiene 21, universitaria e inocente. No sé si es por esto que el lenguaje narrativo resulta plenamente pueril y simplón, repitiendo las mismas expresiones una y otra vez, tales como "frunzo el ceño", "hundir dedos en el cabello", "Uau" o "me miro las manos". Contar la cantidad de veces que se repiten en la novela este tipo de frases sería un experimento curioso. Pero, de vez en cuando, y en un alarde de falso cultismo literario, introduce palabrejos raros hasta más no poder, que no entiende una persona de a pie como yo (sí, he tenido que usar el diccionario para alguna palabra) y rompe de manera brutal con la línea narrativa, quedando completamente fuera de lugar. Exceptuando esto último, la prota resulta una fan incondicional de la Super Pop, con expresiones de niñata y escenas sacadas de una serie maluza de la MTV.
Y no es por darme alardes (ni mucho menos), pero me ha recordado demasiado al tono de la primera "novela" que me dio por escribir con 13 años, y que me da bastante vergüenza leer hoy en día. Creo que con eso lo puedo decir todo. Aunque, visto lo visto, igual podría haber sido un exitazo y yo aquí, igual de pobre.
Pero volvamos al tema en cuestión. El señor Grey, millonetis con aficiones extrañas. ¿Se supone que tengo que perder las bragas por este caballero oscuro, Adonis y misterioso?. ¡Ay! Qué poco acertado. Me parece un personaje completamente insustancial (casi tanto o más que la protagonista), al cual, de haber querido profundizar un poco más allá de su miembro, se le podría haber sacado buen partido.
Pero hasta leer la biografía de la autora, sospechaba sobre un intento malo de reflejar un grandísimo rompecorazones como "Dorian Grey", de Oscar Wilde, mezclado con el hombretón sexy y millonario del papel de Christian Bale en "Batman" o "American Psycho". Después me he dado cuenta que pega mucho con el carácter del vampirito de "Crepúsculo", sólo que Grey no tiene como secreto que bebe sangre, sino que le van las fustas. ¡Pobre monstruo!.
En cuanto al tema erótico, no entraré en mucho detalle. Sólo diré que... el estereotipado carácter de la protagonista rompe continuamente con el tono y hace que no puedas tomarte en serio muchas de las escenas (me reí muchísimo con frases como "menos mal que llevo puesto mi sujetador de encaje azul, que me queda genial"). La parte descriptiva es pésima, pues en ocasiones no sabía si leía una novela o un telegrama, que cambia el "STOP" del final de cada párrafo por un "GIMO". Y las escenas sexuales son completamente anodinas y repetitivas, una y otra vez. Hasta en la ficción uno puede caer en la rutina sexual con mucha facilidad, visto lo visto.
Y, mientras hago una de mis pausas para pensar en como completar mi crítica, me da por buscar en Google para comprobar si alguien piensa como yo en cuanto al señor Grey. ¡Voilá!
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| La corbata no tiene tanto glamour |
Pues hasta aquí. Sólo añadir que dándome una vuelta por el Carrefour el otro día, encontré en la sección de libros algo que sí creo que merece la pena leer: "Cincuenta Sombras de Gregorio", y sólo con la primera página me reí mucho (no quise seguir leyendo porque aún guardaba la esperanza de que la original tuviese algún tipo de trama que pudiese estropearme este libro, ingenua de mí). Ésa será mi próxima adquisición.


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